sábado, 8 de enero de 2011
¡Viva el progreso!
Como estoy medio griposo, me voy a quedar en casa. Pero, al menos, voy a poder fumar resguardado del frío, en mi casa, antes de que la bipolítica neofascista recientemente instaurada en España me lo prohíba. Si Dios no existe, nada está permitido. De este modo corregía Lacan a Dostoievski. Evidentemente, Lacan tenía razón. Por desgracia. ¡Viva el progreso!
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