Escribiendo sin meta, sin propósito, simplemente a luz turbia de sentimientos, imágenes y temblores de estrellas frías que se adivinan a lo lejos y cruzan, fugaces, por los ojos alucinados de quien espera, sentado en una orilla, con una lata de cerveza en la mano, sintiendo el viento caliente del desierto en la piel cuarteada o el aire fresco de las noches de verano, tan tristes y tan alegres puesto que, a fin de cuentas, todo pasa... esperando nada, envuelto en bucles... todo pasa, envuelto en luces turbias, lejanas, que cruzan sin propósito el viento alucinado de las noches tristes... todo pasa, los cuerpos calientes tiemblan ya en el recuerdo con una tibia palidez y la cerveza se calienta y se derrama sin meta en la garganta del alucinado que espera nada al fresco, viendo pasar estrellas frías y sentimientos cuarteados abandonados como pedazos de piel muerta tejidos a la noche...
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