Vuelve a nevar. La nieve es pura pero también es molesta si uno sale de las ensoñaciones y pisa la calle embarrada. Contemplarla al lado del radiador por la ventana está bien. Da ganas de tomar chocolate caliente. El fuego en las cavernas debió de ser algo fantástico. Aunque no tenían música. Quizá cantaban en grupo. Ya había grupos antes de Facebook. Individuos no, son un invento reciente. Se agrupaban para protegerse de un enemigo exterior o de la noche. La noche ha mantenido a través de los milenios su misterio. Los niños aún la temen. Dejan una luz encendida. Su fuego para espantar monstruos. Esta nieve inesperada tras unos días primaverales adquiere una cualidad onírica. O tal vez yo no he dormido bien. Camino por la nieve como un astronauta perdido en un planeta extraño y miro hacia arriba con nostalgia: la vieja nave destartalada que me trajo hasta aquí ha desaparecido, sólo quedan restos, ruinas. Las ruinas del futuro. El tiempo se ha vuelto loco. Ya no avanza en línea recta. Yo no sé a dónde ir.
jueves, 5 de marzo de 2009
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