La niebla más allá del ventanal insinuaba sus significados secretos. Salí, la hierba estaba mojada. Algo suspiraba. Algo hablaba en las hojas tembolorosas. En algún momento perdí el conocimiento. Al recobrarlo dos grandes ojos me contemplaban. Al incorporarme ya no estaban allí. Los busqué en vano. La niebla se los había tragado.
sábado, 25 de agosto de 2007
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