Y el desierto crecía y crecía, pero yo caminaba y caminaba, cada vez más cansado, presa indefensa de alucinaciones, espantapájaros y otros disparates, pesadillas que me acosaban sin tregua... pero al fondo, borrosa, pálida, como una luna que se apaga o una luz de neón a los ojos de un borracho que regresa a casa y hace frío, en una ciudad perdida... al fondo, digo, un oasis, la esperanza ficticia a que nos agarramos lo moradores de la existencia errante, el suspiro desmayado de la ninfa del bosque, que juega, alegre, con el agua de la fuente.
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En defensa de Bergson
El tiempo es invención y novedad, no una serie de puntos estáticos (geometrización falaz del tiempo). El tiempo es real, fluido, irreversibl...
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¡Esto sí que es empoderamiento! Degustemos las palabras de la gran Danerys en Valyrio, su lengua materna: Dovaogēdys! Naejot memēbāt...
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
y es tanta y acuciante la sed.. que tengo.
ResponderEliminary me taladra y asesina.
y el oasis aquel, en noches como esta...se desdibuja.
www.ficticio.info
ResponderEliminarPRIMERA VEZ QUE ENTRO A TU BLOG... SIMPLEMENTE VIVENCIAL Y NO MAS... PASAREMOS POOR AQUI MAS SEGUIDO.
ResponderEliminargracias, por hacer más liviano mi tormento
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